De comer pollas

Durante cinco minutos, fuimos uno. Un único ente dando forma a algo estridente, sucio, pero melódico. El sudor caía por mi frente descubierta, mi pelo recogido en una coleta. De vez en cuando intercambiaba alguna mirada de complicidad y sonreía. Ese garaje sucio nos permitía estar en comunión, nos hacía magníficos por unos instantes. Pero la canción terminaba, y volvíamos a ser los gilipollas de siempre.

Llevaba muchos años con mi grupo de música, nos habíamos visto en las situaciones más lamentables, habíamos pasado por nuestras terapias de grupo y nos habíamos visto otoño tras otoño con cada vez menos pelo en nuestras melenas heavys. Pero eso también nos había hecho grandes amigos y, qué coño, casi familia.

 

Agotados de la sesión de decibelios salimos a la calle a fumarnos un porro. Se estaba haciendo de noche y empezaba a refrescar. Jorge terminó de liarse el canuto y lo encendió con una larga y profunda calada. Tras la nube de humo que soltó vino una pregunta que siempre crea debate.

– Vosotros, ¿Por cuanto dinero os comeríais una polla?

– ¿Qué pasa Jorge? ¿Te ha salido una oferta de trabajo? – remató Jose con una rapidez pasmosa. Tras las risas, Jorge continuó.

– Es una pregunta seria. Por cuanta pasta. ¿Por 80.000€?

– Hombre… por 80.000, se puede hacer un esfuerzo, pasas un mal rato, pero yo creo que los billetazos te hacen olvidar fácilmente. – contesté.

– ¿Y por 50.000€? – apretó Jorge.

– Pues, supongo que también. Es una pasta. Más de dos años de curro fácilmente. – continué.

-¿Y por 30.000€?

– Hombre, pues supongo que s… Espera, tío. Qué es esto. ¿Una subasta? – Todos ríen.

– Viendo lo fácil que baja la cifra, vuelvo a hacer la pregunta: ¿Por cuanta pasta os comeríais una polla? – Jorge le dio una última calada al porro y se lo pasó a Carlos, nuestro batería. Carlos profirió una profunda calada y luego la hizo bajar con cerveza.

– Yo la chuparía por 100 € – Espetó Carlos.

– ¡La hostia! ¡Tenemos una puta en el grupo y no lo sabíamos! – Exclamé.

– ¡Si nos lo hubieras dicho antes nos hubiéramos pillado los amplis nuevos! – Rió Jorge.

Cuando Carlos se pudo abrir paso entre las bromas, continuó.

– A ver, pensadlo fríamente. La dignidad es un invento, como la navidad. No la necesitamos, pero nos da una excusa para hacer cosas estúpidas. Si lo miramos desde una perspectiva puramente física, chupar una polla no te cambia a nivel molecular. Pero sí te haría 100 € más rico.

– Dios, tío. Estás enfermo. Tragarse el orgullo es una cosa, pero ¿te tragarías una corrida? – pregunté.

– Uff… Eso ya no lo sé, eso sí que te cambia a nivel molecular ¿No? – Ríe Carlos.

– Sí, te llena de proteínas. A nivel molecular sales ganando también. 100€ con vitaminas. – Le suelta Jorge. Todos reímos y Jose golpea a Jorge en el hombro mientras se descojona.

– Bueno, tú también mójate, Jorge. ¿Por cuanto? – Le pregunté.

– Hombre, pues depende de lo guapo que sea el tío. – Contesta. Todos reímos.

– No, lo digo en serio. A lo mejor por 4.000€ le chuparía la polla a un tío corriente, pero no a un viejo enrojecido.

– ¡PUAJ! – Nuestras caras se convierten en muecas horribles, incluso alguno reprime una arcada.

– ¿Y por 3.000€, le comerías la polla a…por ejemplo, Brad Pitt? – Le pregunté.

– ¡Ni de coña! Imagínate la de peliculones que me perderé por el trauma. – Reaccionó Jorge.

– ¿Y por 500.000€? – Insistí.

– Hombre… tampoco me gusta tanto el cine. – Todo reímos.

Carlos me pasa el porro y le doy alegremente unas caladas, la conversación lo merece.

– Bueno, y ¿a qué viene esa pregunta? – dice Carlos.

– No sé, por hablar de algo. Por ejemplo, ¿Por cuanto os comeríais una mierda? – continúa Jorge.

– Hombre, depende de quien sea la… – Corto la frase de Jose de un puñetazo en el hombro y le paso el porro.

– Vamos para adentro, que esto está degenerando.

 

Y como si nada, volvemos a darle a las guitarras. Porque el problema no es por cuanto nos comeríamos una polla, si no quién estaría dispuesto a pagar para que unos tíos tan feos como nosotros lo hiciéramos, esos sí que están enfermos. Puto Brad Pitt.

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Acerca de greyshock

Lleno de inquietudes creativas utilizo estos blogs para dar salida a una pequeña parte de ellas. Espero que disfrutéis tanto viéndolas como yo creándolas. Ver todas las entradas de greyshock

4 responses to “De comer pollas

  • sebastian

    hombre ….. como apuesta me parece correcto, pera creo que lo podias haber hecho de una manera mucho
    mas sutil e inteligente y sobre todo fuera de “RELATOS GRISES”.
    Te puede quitar un poquito de credibilidad.

  • greyshock

    Hay que saber escribir de todo y sobre todo en esta vida… a mí me parece una conversación tarantinesca, intentando representar de forma realista cómo hablarían unos amigos pasando el rato, diciendo tonterías. Puede gustar más o gustar menos, eso está claro, pero lo he escrito yo, así que no veo por qué no puede tener cabida entre mis relatos.

    ¿Y qué es la credibilidad? “Este chico ha escrito un relato sobre comer pollas, así que no vamos a tomar en serio nada más de lo que escriba”. Si ese es el baremo para medir el resto de relatos… en fin.

  • sebastian

    espero no haberle ofendido, solo era un comentario personal y no una critica destuctiva.
    Sigo ansioso de nuevos relatos ( mas en la linea de los anteriores ).

  • greyshock

    No me he ofendido, sólo he defendido mi derecho a escribir sobre lo que me apetezca 😛 Habrá muchos relatos, en muchas líneas diferentes, que es lo bueno que tiene la creatividad, espero que no le disgusten tanto como este.

    Muchas gracias por leer y comentar.

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